Una entrevista al ingeniero responsable del equipo de diseño del coche campeón del mundo de F1. Un buen acercamiento al proceso de ideación de Adrian Newey.
P. ¿Tiene miedo a meter la pata alguna vez?
R. El miedo aparece cuando tienes que diseñar un
bólido porque la normativa ha cambiado. Aunque tampoco tengo mucho
tiempo para preocuparme por ello. Simplemente lo hago. Como todos, yo
también he cometido errores. A veces he tomado muchos riesgos y el coche
ha dado demasiados problemas, aunque si te pasas de conservador no vas a
ningún nado.
P. En un coche ganador como lo han sido los tres últimos Red Bull, ¿qué porcentaje de mérito se atribuye?
R. Es imposible expresarlo en cifras exactas. Yo
tengo a mi cargo a un amplio equipo de gente y mi papel es bastante
polifacético. Principalmente se me tienen que ocurrir ideas para que el
coche vaya más deprisa. Otra parte consiste en colaborar con mis
compañeros para ayudarles a llevar a cabo las suyas. Miro de guiarles
basándome en mi experiencia. En el circuito ocurre lo mismo: trabajo con
los técnicos y con los pilotos para sacarle el máximo partido a todo el
material que tenemos.
P. Hay gente que le considera un genio.
R. No soy un genio, solo soy yo. Todos esos
comentarios son muy halagadores, pero tampoco le doy demasiadas vueltas a
ese tipo de cosas. Simplemente trato de hacer mi trabajo lo mejor que
sé.
P. ¿Ha visto algún elemento interesante en los demás coches?
R. Las diferencias se han igualando debido a la
estabilidad del reglamento, que en los últimos cuatro años ha mantenido
más o menos las mismas hechuras y solo se han ido introduciendo
restricciones. Eso provoca que los coches sean cada vez más parecidos.
No creo que haya ninguna solución novedosa más allá de la influencia
aerodinámica de los escapes.
P. ¿Cómo transcurre su proceso creativo?
R. Es algo muy natural, muy orgánico. Hay cosas que
se me ocurren en la ducha y otras que provienen de influencias externas.
Por ejemplo, el arco de seguridad que Williams introdujo en 1997 me
vino a la cabeza observando un avión y analizando el efecto del viento
sobre él. Las ideas pueden proceder de distintas fuentes, pero en la
mayoría de los casos el trabajo consiste en observar el coche, el CFD
[dinámica de fluido por ordenador], entender la física de flujos y ver
cómo se puede mejorar, y tratar de encontrar soluciones a los problemas
que van apareciendo. Los coches son una combinación de repeticiones y de
algún que otro avance puntual, así que podríamos decir que su proceso
de mejora se parece mucho al que Darwin describió en su teoría de la
Evolución de las Especies. Él sostenía que los cambios en los seres
vivos transcurren a un ritmo muy lento, pero eso no explica que, de
repente, desarrollemos la vista u otros sentidos.
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